domingo, 2 de agosto de 2015

ISABEL CHÁVEZ, PSICÓLOGA ESPECIALISTA EN JÓVENES CON TDAH DE LA FUNDACIÓN ADANA
“Familia y escuela tienen que hacer un frente común hacia el adolescente con TDAH”
Establecer el refuerzo positivo para estos jóvenes es una tarea difícil para los profesores y padres porque es necesario que realmente les motive
Sandra Melgarejo. Madrid
Al adolescente con TDAH le cuesta aceptar la responsabilidad de sus actos, tiene poca tolerancia a la frustración, le gusta ser el centro de atención y tiene una necesidad continuada de estimulación. Isabel Chávez, psicóloga especialista en jóvenes con TDAH de la Fundación Adana, da las claves para que maestros y familiares consigan acompañar con éxito al joven con este trastorno durante esta etapa de la vida.

¿Cómo afecta el TDAH a los adolescentes?
Isabel Chávez.
El adolescente con TDAH puede presentar hiperactividad e hipoactividad; impulsividad, es decir, menos capacidad para reflexionar sobre sus acciones y sobre las consecuencias de estas, y pobre autocontrol; dificultades atencionales; y problemas de comportamiento y disciplina, de aprendizaje, de planificación y organización, de habilidades sociales y de autoestima. Además, le cuesta aceptar las responsabilidades de sus actos, tiene poca tolerancia a la frustración, le gusta ser el centro de atención y tiene una necesidad continuada de estimulación. ¿Qué otros trastornos suelen tener asociados?
Los trastornos asociados al TDAH en la adolescencia son el trastorno disocial, los trastornos del estado de ánimo, ansiedad, trastornos del aprendizaje y abuso de sustancias. Pero hemos de recordar que iniciar un tratamiento adecuado durante la Educación Primaria ayudará a reducir el riesgo de que en la adolescencia el TDAH curse con otras patologías más graves. ¿Qué dificultades tiene el adolescente con TDAH en clase?
Por un lado, tiene dificultades que hacen referencia a la autonomía, como una pobre planificación que repercute en la entrega de trabajos a largo plazo y en la ejecución de los exámenes, y una pobre organización que interfiere en los descuidos de material. Y por otra parte, tienen dificultades relacionadas con el comportamiento, como problemas para respetar las normas, un pobre autocontrol con las relaciones interpersonales y problemas de relación con iguales y con adultos. ¿Qué medidas puede tomar el profesor con un alumno que tiene TDAH?
El maestro tiene que entender los factores que influencian su comportamiento, tanto los producidos por la adolescencia en sí como los que son consecuencia del TDAH. Además, debe intentar ser un buen modelo de orden y autocontrol, y creer en él, respetarlo, mostrarse cercano y empatizar con él. Es muy importante que piense no solo en sus errores, sino también en sus habilidades, y que cuente con su opinión y sea paciente. Asimismo, es recomendable que el profesor tenga expectativas razonables, es decir, objetivos concretos y realistas, y que exija al alumno en función de las posibilidades. Un buen maestro se anticipará a las dificultades o problemas, enseñará la opción correcta y sus consecuencias, y ofrecerá segundas oportunidades. Además, potenciará la planificación y la supervisión en lugar de la vigilancia; no criticará al alumno delante de los otros; practicará la comunicación asertiva y el refuerzo positivo; establecerá normas, límites y consecuencias claras; y hará las adaptaciones necesarias porque cada alumno con TDAH es distinto.
¿Qué medidas disciplinarias puede tomar el colegio si el alumno con TDAH no cumple las normas?El establecimiento de normas claras por parte del colegio es muy importante; no se ha de dar por supuesto nada. El chico con TDAH tiene un problema de ejecución, no de conocimiento. Por ejemplo, sabe perfectamente qué normas son las que existen en la escuela, pero no las lleva a cabo porque el problema de ejecución interfiere en su cumplimiento. Si se establecen las normas y se decide que si las incumple se le echará de clase, esto no será un castigo, sino una consecuencia lógica negativa por el incumplimiento de las normas.
Eso sí, si el profesor decide sacarle de clase, los problemas que el alumno pueda tener fuera serán responsabilidad del profesor. No obstante, si la medida es que salga del aula para que se relaje y se tranquilice, contando con la supervisión del adulto, la estrategia puede ser positiva. En definitiva, las medidas más importantes pasan por cuidar la comunicación, establecer unas normas y límites claros, practicar el refuerzo positivo y técnicas de mejora de conducta dirigidas a reducir el comportamiento disruptivo del alumno.
¿Cómo se refuerza a un adolescente en el aula? Establecer el refuerzo positivo para los adolescentes es una tarea difícil para los profesores y padres. Es necesario encontrar un refuerzo que realmente motive al chico y para ello vamos a necesitar contar con su opinión. Por ejemplo, si son alumnos que están implicados con la calificación numérica de las notas, una parte de esta puntuación podrá ser el respeto hacia las normas. Hacer refuerzos positivos y de actividad con estos alumnos también será una buena estrategia para potenciar su buen comportamiento y rendimiento.
¿Es contraproducente que repita curso? Es importante que todos los adolescentes diagnosticados con TDAH tengan un seguimiento psicológico clínico potente. Cuando se valora la repetición de un alumno, es clave que todos los profesionales implicados en el tratamiento del chico hagan una valoración de los aspectos positivos y negativos que puede conllevar esa decisión. Entre todos se ha de resolver lo que más convenga al alumno.
¿Cómo puede contribuir la familia a ayudarle en sus estudios? La familia y la escuela son los dos entornos en los que el adolescente pasa más horas. Por este motivo, ambas partes han de hacer un frente común hacia la sintomatología que expresa el adolescente. En el entorno familiar se ha de potenciar la comunicación asertiva; la estructura familiar sólida, entendida desde el punto de vista de establecer claramente los roles que desarrolla cada componente; la autoestima saludable; que el adolescente inicie su proyecto de vida y se marque metas futuras; la permanencia en el sistema educativo; y las atribuciones reales y lógicas en todos los aspectos de su vida. Esto último quiere decir que, por ejemplo, frente al aprobado de un examen sea capaz de decir que lo ha aprobado porque estudió mucho y que frente al suspenso pueda expresar que suspendió por falta de estudio.